El devorador de fantasmas, H.P. Lovecraft y C.M. Eddy Jr.

 Relato de los escritores estadounidenses Howard Phillip Lovecraft (20 de agosto de 1890, Providence - 15 de marzo de 1937, Providence) y Clifford Martin Eddy Jr. (18 de enero de 1896, Providence - 21 de noviembre de 1967, Providence).

 Publicado originalmente en la edición de abril de 1924 de la revista Weird Tales, reeditado posteriormente por Arkham House en la antología "La hermandad oscura y otras piezas" en 1966.

Se trata de uno de los relatos menos conocidos de Lovecraft, tratándose, sin embargo, de uno de los mejores cuentos de C.M. Eddy Jr. Revela una faceta novedosa en el estilo y motivos principales en la obra del genio de Providence.

El devorador de fantasmas está narrado en primera persona por el protagonista de la historia. Este hombre se encuentra en la localidad de Mayfair, donde ha estado hospedado en un hotel, y debe hacer un desplazamiento hasta la vecina localidad de Glendale atravesando a pie un bosque que separa ambas localidades.

Para ello, al tratarse de un forastero, solicitará de los distintos habitantes de Mayfair la contratación de un guía que lo acompañe. Sorprendentemente, ninguno de los vecinos de la localidad se ofrecerá a acompañarlo, remitiendo toda suerte de excusas para eludir el ofrecimiento. Este hecho, de entrada, ya le resultará extraño al protagonista.

Como, aún no queriendo acompañarle nadie, le dijeron que como se trataba de un hombre joven y vigoroso, en buena forma física, y no siendo el camino nada difícil de seguir, podía afrontar el reto sin compañía...el protagonista se pone en marcha por la mañana temprano con la intención de llegar a Glendale cuando acabara de anochecer.

Después de varias horas de caminata a través del bosque, cuando el sol estaba en su máximo apogeo, el viajero busca un lugar a la sombra para dar cuenta del almuerzo que le habían preparado en el hotel antes de partir. Este almuerzo no es nada apetitoso pero le sirve para calmar el hambre y, sobre todo, para producirle un enorme sopor después de haber dado buena cuenta de la botella de vino que incluía, por lo que se quedará dormido.

Fuente: Canal de YouTube "El abuelo Kraken"

Cuando se despierta, no solo se da cuenta de que han pasado varias horas y está empezando a oscurecer, sino que unas primeras gotas de lluvia presagian una posible tormenta. Continúa avanzando con cierta preocupación hasta que vislumbra una luz más adelante. Al otro lado de un claro del bosque se encuentra una edificación.

Llega al umbral de la puerta cuando la tormenta comienza y, después de haber llamado, una voz desde el interior le invita a que pase. Lo primero que le llama la atención al protagonista es un fuerte olor a animales, este piensa que el morador de la vivienda debe ser un trampero que trabaja en casa.

Una vez se adentra en la vivienda encontrará a un anciano sentado en un sillón de la sala de estar. En este punto aparece un destello del estilo característico del autor, en ciertas épocas, de utilizar numerosos adjetivos en larguísimas descripciones. Como describe al anciano es un ejemplo de ello, aunque también sirve para provocar otro atisbo de extrañeza en el protagonista, pues la apariencia física del anciano, con un porte muy distinguido, no corresponde a una persona que viva aislada en el interior de un bosque.

Después de haber cenado algo en la cocina, excusándose de tomar nada el anfitrión diciendo que había comido algo antes de la llegada del viajero, la tormenta ya ha cesado y una resplandeciente luna llena aporta una extraordinaria claridad a la noche. Es por ello que el viajero insinúa la posibilidad de continuar su camino, pero el anciano le convencerá para que pase la noche en una de las alcobas que tiene libres.

Cuando el protagonista, convencido, se dirige al piso de arriba para instalarse en su habitación, el anciano le dice que se lleve la lámpara de luz ya que, aunque es la única que hay en la casa, el no necesita luz para desenvolverse por la casa...

El resto, queridos lectores, deberéis descubrirlo en:



Se trata del segundo relato que reseño en el blog escrito conjuntamente por ambos autores, al primero, "Cenizas", podéis acceder "pinchando" en el enlace.



6 comentarios:

  1. Hola, Antonio, nos traes nada menos que al gran Howard Phillip Lovecraft, el maestro del género del terror, un terror alejado de las vertientes tradicionales del género. Aunque he leído bastante de este autor, no conozco este cuento y ahora no me queda otra que leerlo después de que nos has dejado con el suspense.
    Un abrazo!

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    1. Hola María Pilar,
      Pues tienes más recomendaciones de cuentos de Lovecraft en el blog. No en vano, uno de los objetivos del blog, tal y como se explica en la primera entrada de la "pestaña Lovecraft", es ir trayendo todos los relatos del autor, al menos todos los que yo vaya leyendo.
      Un abrazo!

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  2. A veces es difícil saber donde acaba el personaje de Lovecraft y donde empieza el escritor. Quizás porque el es mucho mas importante que lo que escribió con esa vida tan extrema.
    En todo caso merece siempre estar en nuestros recuerdos como tú en esa entrada.
    Saludos

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    1. Gracias por la visita y el comentario. Efectivamente, fue un autor que trascendió a su época convirtiéndose en inmortal. Un imprescindible para todas las futuras generaciones.
      Un saludo!

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  3. ¡Hola, Antonio! Al final lograrás que me reconcilie con este autor, ja, ja, ja... Eres único presentando y poniendo los dientes largos para la lectura o audición de los relatos que recomiendas. Un abrazo!

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    1. Jajaja...hola David. Pues mira, si logro ese objetivo, mi función se verá más que recompensada.
      Un abrazo!

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