Mi salvador espacial

 


José Antonio Sánchez, en su blog Acervo de Letras, propone cada mes un reto de escritura consistente en la redacción de un texto libre, basándose en alguna premisa, o varias, que él proponga.

Este mes de mayo, la premisa condicionante es que alguien se encuentre con los ojos cerrados, con cierto grado de somnolencia, en los momentos previos ha quedarse dormido y, de repente, escuche...¡abre los ojos!

 Y, al abrirlos, solo vea:

Fuente: Imagen de Jacques Gaimard en Pixabay, a través del blog "Acervo de Letras"


MI SALVADOR ESPACIAL

 

Mi nombre es Richard Jones. Soy Comandante en la reserva de la 101ª División Aerotransportada del Ejército de los Estados Unidos. En junio de 1944 saltamos sobre Normandía y comenzó nuestra participación en la expulsión de las tropas alemanas de la Francia ocupada.

Después de haber sido uno de los afortunados que sobrevivió a aquella infame guerra he llevado una vida placentera hasta el momento en que escribo estas líneas. Me encuentro en una residencia de veteranos, esperando que llegue mi último momento, es ley de vida, el paso del tiempo es inexorable.

Desde que volvimos, durante el resto de mi vida, he recordado a menudo muchas vivencias que tuvimos, las acciones que llevamos a cabo, los peligros que sufrimos, los compañeros caídos…Pero una de ellas, en particular, quedó grabada en mi mente para el resto de mis días. Todas las noches, cuando siento que comienzo a quedarme dormido, rememoro ese momento como si hubiera pasado ayer, cuando en realidad han pasado más de cincuenta años.

Nunca lo comenté con nadie, ni altos mandos, ni compañeros, ni siquiera familiares o amigos. Puede ser porque desde entonces, y hasta el día de hoy, no tengo una explicación para lo que ocurrió. Ahora que ya no me queda mucho tiempo, quiero dejar constancia, al menos por escrito, de lo que aconteció aquel verano de 1944.

Estábamos liberando una pequeña localidad del noreste de Francia, haciendo retroceder a los alemanes. Nuestro pelotón se había separado en pequeñas unidades para avanzar por diversas calles del pueblo.

Nuestra unidad tuvo que entrar en un edificio abandonado para realizar un registro. Cuando había traspasado el umbral de una habitación de la primera planta, una tremenda explosión, posiblemente un obús lanzado por los alemanes, provocó un derrumbe que bloqueaba la puerta de la habitación.

Quedé aislado en la habitación, totalmente aturdido, sin capacidad momentánea de respuesta. Además, los alemanes comenzaron a lanzar granadas de gas por todas las ventanas del edificio, incluyendo la única que había en mi habitación. Comenzó a invadirme una pesada somnolencia, notaba que iba perdiendo la consciencia por momentos, no era capaz de evitar que los párpados se me cerraran. Entonces, ocurrió.

¡Abre los ojos!

Escuché una fuerte voz que me decía que abriera los ojos, que no me durmiera. Pero, como explicarlo, no la escuché a mi alrededor, o de alguien que estuviera al otro lado de la habitación, la escuché en mi mente, en mi cabeza.

Con las pocas fuerzas que me quedaban pude abrir los ojos y vi una figura alta, de pie junto a la pared que tenía enfrente. Vestía completamente de negro llevando un traje similar al que, años más tarde, utilizarían los astronautas de la NASA.

El casco que portaba dejaba entrever muy poco de su rostro, pero lo que destacaba sobremanera eran sus ojos. Eran de un color amarillo vivo, refulgentes, de aspecto felino, que no paraban de mirarme fijamente.

Me hizo una seña con la mano como para que lo siguiera. A pesar del estado en que me encontraba conseguí levantarme y acercarme a la figura. Entonces, y se que esto es difícil de aceptar, se formó en la pared una especie de abertura, como el hueco de una puerta, que atravesé detrás de la figura casi como si estuviera sonámbulo.

Justo después me encontré en una de las calles del pueblo donde pude ser recogido por una de las unidades de mi pelotón. Nunca supe que era, o quien era, aquel ser. Nunca supe de donde vino, como apareció o donde fue. Nunca he oído una historia ni siquiera parecida.

Solo se que, desde aquel lejano día, todas las noches miro al cielo y le estoy eternamente agradecido.


18 comentarios:

  1. Hola Antonio, muy buen relato, con mucha intriga y sorpresa final, además de que te hace plantearte muchas preguntas, sobre todo: ¿quién era el dueño de esos ojos? Mi imaginación vuela, algo paranormal, un ser poderoso, Dios (con forma de gato, claro)... ¡Qué intriga! Me alegra que haya tenido final feliz, sean de quién sean esos ojos y esa mirada que no auguran nada bueno, apetece que el final sea feliz...
    Mi relato para el reto de José Antonio también lo tengo preparado, pero tengo que pasarlo al ordenador, a ver si saco un hueco. Esa mirada está dando mucho juego, un gran acierto por parte del Acervo.
    Un abrazo. :)

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    1. Muchas gracias, Merche, por tu comentario. Me alegro de que te haya gustado. Esa era la intención un poco, igual que le pasa al protagonista, no saber exactamente quien o que era esa figura. Pues, fíjate, que cuando leí a principios de mes las premisas de este reto pensé que era bastante difícil, al menos para mi. Quedo a la espera de leer el tuyo, que seguro que estará fenomenal.
      Un abrazo!

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  2. Hola Antonio, me ha gustado mucho tu propuesta para el reto de El Acervo. Desde el inicio del relato nos va picando la curiosidad y la lectura se hace necesaria. Me encanta el misterio imbuido en el relato, una situación completamente anormal que queda sin explicación, pero que gracias a ella tu protagonista sigue vivo. Excelente, Antonio. Saludos.

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    1. Muchas gracias, Ana. Es un verdadero revulsivo, para alguien que comienza como yo, leer estas palabras provenientes de una escritora tan experimentada como es tu caso. Un saludo!

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  3. Hola, Antonio.
    Una de las mayores gratificaciones que me reporta el VadeReto es la forma en que mi loca idea se convierte en una maravillosa y fantástica historia en vuestras manos. En este caso, tu idea sobrepasa, incluso, las más increíbles nociones que pude tener al plantearlo. ¡Extraordinario!
    Has unido dos temas muy interesantes, literariamente hablando, para confeccionar una intriga que no se termina de descubrir al final. Surgen nuevas preguntas y dejan al lector una aventura por descubrir. Algo que me encanta.
    Has mirado a la guerra con los ojos del que la padece desde su interior y nos has contagiado esa atmósfera dramática y agotadora de su protagonista. Luego, has usado la fantasía, o la Cifi, para darle un final feliz y plantearnos otra historia distinta. Ambas, nos llevan a la reflexión: La crudeza y eficacia de las guerras, y la vida más allá de nuestras fronteras terrestres.
    Enhorabuena, amigo. Me encantó la narración, la idea y la forma de concretarla.
    Muchas gracias por tu aportación.
    Un Abrazo.

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    1. Hola José Antonio,
      Te agradezco mucho tus palabras, no te haces una idea de lo que suponen para mi. Como le decía en el comentario anterior a Ana, incluso a Merche, que escritores mucho más experimentados que yo, que acabo de comenzar prácticamente, como sois vosotros, tengáis esa opinión de mis escritos, me supone una espectacular inyección de moral y autoestima para seguir intentando mejorar en esta maravillosa afición, como es la de contar historias, en nuestro caso por escrito. Muchas gracias.
      Un abrazo!

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    2. Claro, Antonio.
      El Arte de contar historias es muy subjetivo y especial. Será por eso que a mí me gusta más autodenominarme CuentaCuentos, que escritor; porque además nunca podré verlo como una profesión. Como bien dices, es una maravillosa afición cuya mejor retribución es hacer pasar un buen rato al que lo lee. Tú ya lo consigues. Así que no dejes de escribir y regalarnos estas suculentas historias. Un placer leerte.
      Un abrazo.
      PD. Cualquier cosa que necesites para esta labor ya sabes dónde estoy.
      PD2. Creo que envié otro comentario truncado por mis torpes dedos. Si puedes bórralo. Gracias.

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    3. Gracias de nuevo, José Antonio.
      Un abrazo!

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  4. Hola, Antonio, qué buena historia la que nos narras en primera persona. Esa voz está tan lograda, que el lector la escucha más que leerla y sintoniza con el personaje porque se hace creible al cien por cien, a pesar de lo que le pasó para salir de la casa. Él lo cuenta como lo vivió.
    Un saludo!

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    1. Muchas gracias María Pilar, no sabes cuanto me encanta que os haya gustado. Te agradezco mucho tus palabras. Un saludo!

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  5. Muy buen relato. De una situación completamente realista, perfectamente contada, pasas a un planto maravilloso con toda naturalidad. Me ha gustado mucho; podría ser real.
    Un abrazo (Maite-Volarela)

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    1. Muchas gracias Maite, por tu visita y por estas bonitas palabras. Me alegro de que te haya gustado.
      Un abrazo!
      P.D.: Perdona la tardanza pero si tengo activada la "moderación", y aunque estoy casi todo el día pendiente a veces tardo un poquito.

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  6. Hola, Antonio.
    Me ha resultado fascinante tu relato. La forma en que sitúas al narrador en su historia personal, la narración en primera persona para hacernos partícipes de su experiencia que detalla de forma subjetiva, el atuendo que anticipa en un par de décadas a los de los astronautas, hacen que crees un relato muy logrado e interesante.
    Un fuerte abrazo :-)

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    1. Gracias Miguel Ángel, por leerlo y por tus reconfortantes palabras. Me alegro de que te haya gustado.
      Un abrazo!

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  7. Hola Antonio, un relato que engancha desde el inicio con un gran final. Te aplaudo. Saludos

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  8. Hola Antonio.
    ¡Me encantó tu relato! Primero, porque me llevaste de la mano a una época definida de la historia y me contaste los sentimientos de alguien que está viviendo una situación peligrosa como es una guerra. Escuché la voz que le despertaba. Y luego, porque me cambiaste todo para meterme en un relato de ciencia-ficción, o por lo menos intrigante, que le salva al personaje la vida. Un relato muy logrado que atrapa y hace sentir las ganas de saber algo más.
    Un abrazo de Marlen.

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    1. Muchas gracias Marlen, por haber leído el relato y por tus reconfortantes palabras. Me alegro mucho de que te haya gustado.
      Un abrazo!

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